Síndrome de Zelig

Síndrome de Zelig
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Introducción

La vida de los seres humanos ha estado configurada por sus fortalezas y/o debilidades. Aspectos ligados a la identidad del yo que permite que el individuo se sienta idéntico sin importar el paso del tiempo. Esa identidad que hace que cada ser humano se autodefina como un todo integrado se ve rota en el estado de esquizofrenia.

El esquizofrénico en la turbulencia de su enfermedad percibe su yo transmutado diferente al anterior. En la entrevista clínica con el paciente este sujeto se observa a sí mismo de modo repetitivo ante el espejo, como un mecanismo de corroborar que sigue siendo el mismo. Es un caso que por sus características se corresponde con el síndrome del espejo.

Los estudios sobre el síndrome del espejo se remontan a 1927 cuando los analistas se detienen en la descripción de un individuo joven que solo trabajaba teniendo un espejo al lado y explicaba que lo hacía para hacerse compañía. Cuando viajaba iba al cuarto de aseo para mirarse en el espejo y cuando iba a un restaurante o café impulsivamente se dirigía a algún espejo. En los cuartos de baño se encerraba durante horas frente al espejo.

Zelig

El nombre de este síndrome fue dado por el nombre de una película, Zelig. El protagonista, Leonardo Zelig, es un personaje que imitaba las personalidades y características de otros. No solo eso, sino que también llegaba a copiar tanto la apariencia física, como las profesiones de las personas de interés de su alrededor. El proceso de mimetización ocurre casi de inmediato, por lo que cambiaba su actitud en tan solo segundos.

Una profesional en psicología busca averiguar cuál es la razón por la que Zelig actúa de esa manera, expresa que copiar a otros, le brinda seguridad. Durante las terapias, se descubre que es un hombre camaleón, que siente que no pertenece a ningún lugar, por lo que busca adaptarse para poder encajar. Con el tratamiento, el protagonista logra solucionar su problema, pudiendo volver a su yo. La manera en que se presenta el comportamiento de Zelig, y la sintomatología del síndrome, son tan similares, que por tal razón usaron el nombre.

¿Qué es el síndrome de Zelig?

El síndrome de Zelig es una enfermedad de rara aparición. Los síntomas descritos de la enfermedad refieren a trastornos amnésicos, conductuales y daño del área fronto-temporal originada por hipoxia cerebral. Esto conlleva una dependencia  ambiental en la que se asumen roles sociales distintos de acuerdo al entorno que le rodee. La dinámica resulta teatral en el sentido que el paciente se convierte en un actor que interpreta papeles diversos según sea contexto.

Este síndrome en su presunción de trastorno encefálico suele acarrear la prosopagnosia que es una agnosia visual en la que la persona no logra reconocer las caras de personas que le son cercanas o familiares, porque hay una desconexión entre el cerebro y la vista.

Los ojos perciben correctamente, sin embargo el cerebro no es capaz de interpretar la información visual; esto impide reconocer fisonomías. Sucede también que el individuo frente al espejo se nota distinto y no se reconoce en esa imagen que le proyecta el espejo. A la vez se une el trastorno anterior con agnosia espacial y topográfica. Puede surgir una autotopoagnosia que impide reconocer partes del propio cuerpo.

Hombres y mujeres en la turbulencia de Zelig

El cerebro humano es uno de los órganos más complejos que se conoce. A pesar de tiene un patrón de funcionamiento, a nivel de pensamiento, no es igual en todas las personas. El comportamiento de la mente, cuando se encuentra afectada esta, puede mostrar una percepción muy distinta a la que el paciente en realidad vive.

El síndrome de Zelig tiene que ver con distintos comportamientos de hombres y mujeres desde su temprana edad y todos tienen que ver con la autopercepción que perciben de la propia imagen. El espejo se transforma en el mecanismo más directo que tiene el ser humano de auto-observarse de manera inmediata y detenerse en los detalles de cómo se es físicamente. El espejo puede en algunos casos ser un objeto inquisidor sobre el yo. Para el caso de los sujetos con baja autoestima el espejo se convierte en un juez acusador ante el cual los sujetos implicados bajan la cabeza, se tornan tímidos y atemorizados.

Los adolescentes y jóvenes son los sujetos más vulnerables. El síndrome de Zelig se aproxima a estas personalidades débiles y los amenazan de forma fantasmal.

Descripción del síndrome

El individuo perturbado por su esquizofrenia se convierte sin desearlo en un auténtico actor, que con mímicas diversas realiza ensayos ante un espejo. El espejo se convierte en un escenario de ensayo de personalidades. Así el sujeto realiza mímicas tanto de frente como de perfil, contrae y relaja el rostro, infla o hunde las mejillas, etc. Pero el que ve reflejado no le resulta familiar, se aleja del espejo para regresar.

Los investigadores han encontrado que el síndrome del espejo es una manifestación sintomática que anticipa la demencia precoz. Este síntoma aparece en otras manifestaciones psicóticas, pero es en el síndrome de Zelig donde se manifiesta con mayor intensidad y tiene mayor interés su estudio, ya que puede desencadenar ansiedad, gestos de terror y repulsión, así como también reacciones afectivas violentas. Por lo tanto constituye un verdadero síntoma que debe alarmar. Surge en el periodo prodrómico, en una fase en la que la afectación intelectual no es fácilmente percibida.

El síndrome del espejo pudiera tener un espectro ampliado en conductas que se observan de modo generalizado en la sociedad actual, pareciera una tendencia colectiva inevitable cuando las personas están inmersas en espacios donde se multiplican los espejos o materiales reflectantes, es el caso de los centros comerciales con sus comercios, restaurantes, supermercados, galerías, cafeterías, circuitos cerrados y pantallas gigantes, esto hace que la gente se enfrente a su propia imagen multiplicada incesantemente de manera sorpresiva. Ante tal hecho el sujeto llega a preguntarse por la imagen que ve.

En su interior se inicia un debate alrededor de la pregunta: ¿soy yo ese que emerge allí, en ese espejo? ¿Realmente así soy? ¿Tengo esos defectos? Las imágenes publicitan un cuerpo que no se corresponde con el que posee el hombre y mujer en la vida cotidiana. En ese vórtice mental se va configurando el síndrome del espejo. Una distorsión clara y evidente de lo que se ve y se es, entre lo que refleja el espejo y la dinámica de la realidad percibida por el cerebro.

De allí la importancia de mantener una claridad y buena relación con el sujeto real y concreto y su imagen espejeada, porque el que se refleja en el espejo no es otro más que uno mismo, ese yo tan singular y distinto a los otros, con un conjunto de elementos que nos particulariza y nos hace seres únicos. Esto como un mecanismo de defensa ante un entorno donde está sobredimensionada la idea de la imagen desde los esquemas y estereotipos que marca la publicidad. Y para lo cual la mesa queda servida a través del espejo, las cámaras de vigilancia, las grandes pantallas donde los sujetos se configuran en actores y actrices instantáneos en su paso fugaz por los lugares públicos.

El síndrome de Zelig ha saltado la barrera privada del consultorio del terapista y paciente, para permear y poblar el mundo. Hoy en día va creciendo la población de individuos afectados por conflictos con la percepción de sí mismos en la relación sujeto-espejo.

Evolución de la personalidad asociada al síndrome

La evolución del síndrome pasa por varias etapas:

  • Pacientes que se reconocen frente al espejo: generalmente en su etapa inicial suele haber reconocimiento de la existencia del espejo, pero pueden darse casos de desconocimiento de la existencia del mismo o no le prestan atención a la imagen. Algunos pacientes tardan en reconocer su imagen, al fin lo logran después de varios intentos o al menos luego del segundo ensayo.
  • Pacientes que se reconocen con limitaciones: se reconocen en la imagen que proyecta el espejo, pero no hacen uso del objeto. Aunado a ese factor presentaban dificultades en la organización del discurso oral así como en la movilidad corporal. Dándose el caso perturbador de querer darle la mano a la mano del espejo.
  • Pacientes incapaces de señalar partes de su cuerpo: son personas que tienen dificultad para indicar partes de su cuerpo aparecidas en el espejo. Esto tiene que ver con dificultades para distanciarse de sí mismos.

Los casos anteriormente mencionados se asocian con el grado en que va avanzando la demencia en los sujetos estudiados. De acuerdo a la descripción anticipada los pacientes del último grupo presentaban demencia ligera con respecto al primer grupo. Un detalle adicional a que dio lugar el experimento fue constatar que ante una fotografía también había dificultad de reconocimiento.

Muchos individuos no solo no se reconocen en el espejo, sino que desarrollan una ansiedad intensa por ello. El inconsciente pareciera obligar al sujeto a que creer que esa imagen del espejo no es su propia imagen. Asociados a la ansiedad están los mareos, inapetencia, entre otros síntomas. La ansiedad promueve un estado de irrealidad de tal grado que no solo es el hecho de no poderse reconocer en el espejo, sino la sensación de que el paciente se está adentrando en la locura.

Causas

Las causas del síndrome se corresponden con la pérdida de la inhibición del lóbulo frontal, relacionado con procesos cognitivos complejos y la identidad del individuo, en el caso del síndrome del espejo se produce un fenómeno en el que la persona actúa en sintonía con el ambiente. Así el afectado puede cumplir el rol de médico, psicólogo u otro profesional con gran naturalidad, sobre una biografía que él mismo construye para justificarse.

Síndrome de Zelig y rasgos psicológicos

El síndrome de Zelig está conformado por una serie de rasgos psicológicos sobre los cuales habría que reflexionar, ya que esto abre la posibilidad de que las personas realicen su autoanálisis al respecto. Los aspectos definitorios de la situación en estado  de enfermedad son los siguientes:

  • La imagen física como obsesión: una importante arista de la sociedad actual es la desmedida preocupación por la imagen, esta se ha convertido en un tótem y objeto de culto. Los registros que ofrecen las encuestas señalan hasta un 80% de los sujetos muestra desacuerdo con la imagen de sus cuerpos. Los expertos advierten sobre el peligro que para la estabilidad emocional significa esta tendencia. La publicidad ejerce una poderosa influencia sobre la configuración de la mirada sobre sí mismo que construyen las personas. El bombardeo mediático de cuerpos perfectamente constituidos influye en gruesos sectores de la sociedad moderna.
  • Retraso en el cumplimiento de compromisos: ese cuidado de la imagen redunda en el mayor tiempo empleado ante el espejo. El propósito es observar cuán impecable pueda estar la imagen que hay que mostrar al público, compañeros de trabo o estudio. El espejo devora el tiempo y retarda la salida a la calle en la sociedad de consumo la concepto de salud queda trastocado y es sustituido por la salud estética o corporal como la que debe ser aceptada y consumida por el pensamiento.
  • Trastornos de conducta alimentaria: la sociedad a la que se asiste en la cotidianidad viene configurada desde laboratorios de imagen en los que los criterios son producción, fabricación de necesidades y consumo, dejando atrás los criterios de necesidad, producción y consumo. Así, se deja de consumir lo que se necesita para entrar en el esquema de necesitar lo que se consume. En ese orden las necesidades vitales se debilitan hasta desaparecer y surgen las necesidades impuestas. En esa agitación publicitaria la publicidad de productos dietéticos se impone y desplaza criterios médico-nutricionales, generando desajustes en lo que se es y el modelo ideal a perseguir, en ese contexto se incrementan graves problemas de salud como la anorexia, bulimia y vigorexia, todo por vernos bien ante un espejo.

Los anteriores elementos indican una complejidad de grandes alcances en la que el espejo se instala como marco en el que se moviliza una evidente distorsión de la imagen que poseemos. Dando paso a un estado de ánimo que genera angustia y frustración.

Referencias|

  • Environmental dependency syndrome. Wikipedia. Consultado en febrero de 2019.
  • CONCHIGLIA, G; DELLA ROCCA, G; GROSSI, D: On a peculiar environmental dependency syndrome in a case with frontal-temporal damage: Zelig-like syndrome. Neurocase. 2007 Feb;13(1):1-5 PMID 17454683 doi 10.1080/13554790601160558. Consultado en febrero de 2019.
  • On a peculiar environmental dependency syndrome in a case with frontal-temporal damage: Zelig-like syndrome. NCBI. Consultado en febrero de 2019.