Síndrome de Wendy

Síndrome de Wendy
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Introducción

Se denomina síndrome al cuadro clínico en el que se conjugan al mismo tiempo varios síntomas que afectan de forma variada la salud de una persona. Algunos de los síndromes han recibido el nombre de sus descubridores como una forma de reconocimiento al trabajo realizado. En el caso del síndrome de Wendy, los pacientes suelen dar prioridad a las necesidades de otros, de tal manera de obtener su aprobación. Por lo general, esta actitud va dirigida hacia la pareja; pero cuando hay presencia de hijos, actúan de la misma manera con ellos. La raíz de todo esto es el temor constante de ser abandonadas o rechazadas; también el origen puede estar en aspectos culturales.

El síndrome se presenta con mayor frecuencia en mujeres y está caracterizado  por falsas ideas respecto a las conductas de los otros, lo que genera resentimiento y autocompasión. Tales conductas, tanto en hombres como en mujeres, están referidas a aquellos actos donde el adulto (padre o madre) hacen las tareas escolares de los hijos o suplantan a estos en acciones que les compete realizar, como un modo de facilitarles la vida.

Puede darse el caso en el cual la mujer se recarga de actividades en la casa para liberar falsamente  a la pareja o los niños de realizarlas. También suele ocurrir que el hombre o la mujer se involucran en actividades y toman decisiones que le corresponden a su pareja y hasta las justifican ante los demás haciéndolo ver como un estilo informal de ser.  De ese modo la vida de la mujer cobra sentido en el cuidado excesivo hacia sus hijos, por ejemplo, lo que les impide crecer emocionalmente generando con ello la posibilidad de que aparezca el síndrome de Peter Pan, situación en la que una persona no asume las responsabilidades que acarrea la adultez.

¿Qué es el síndrome de Wendy?

Se observa que el padecimiento del síndrome de Wendy representa la incapacidad de la persona que lo padece de poder controlar su propia vida por lo que orientan sus esfuerzos en el control de la vida de los miembros de la familia principalmente. Los psicoanalistas han reconocido el origen en la percepción real o imaginada que tiene una persona de haber sido marginada y desprotegida durante la etapa infantil o adolescencia. En el síndrome se observa a un adulto que compensa aquellas dificultades del pasado sobreprotegiendo a otros en el presente.

En todo caso, quien sufre el padecimiento no hace conciencia del mismo, solo se siente imprescindible y complace los deseos de terceros. Entre los síntomas se observan las siguientes actitudes: asume el amor como un sacrificio, manifiesta constante resignación asociada a llanto, cuida que no haya molestias en los demás, realiza a toda costa las tareas de los otros, solicita frecuentemente ser perdonado por lo que no pudo terminar o no ha realizado bien, su rol fundamental es ser la madre o el padre de la pareja, entra en estados depresivos al no encontrar la aceptación social de su conducta, porque no reconocen en ello ningún mal.

Síntomas del síndrome de Wendy

El estudio de los casos permite determinar que el paciente tiene un afán de seguridad mediante la aprobación de los demás. Es decir, el paciente juega el rol de papá o mamá, según sea el caso. Pareciera algo sin importancia o algo que sucede de modo natural, pero no es así, en el fondo hay temor al rechazo, a no ser amado, lo que les conduce a un servilismo ante los demás como apariencia de seguridad. Son sujetos que no poseen autocontrol y se entregan al servicio de los otros, pero activando de algún modo estrategias de control sobre la pareja o sobre los hijos u otras personas.

Las personas con dicho padecimiento van por propia cuenta a la consulta del psicólogo empujados por la sensación de sentirse agobiadas y agotadas. La mujer padece mayormente el síndrome en razón de su cultura o educación, lo que determina actitudes de sobreprotección hacia la pareja o los hijos. A la vez se elige pareja no necesariamente por casualidad, sino porque en el fondo hay un reconocimiento encubierto de una cierta familiaridad en esa persona y al mismo tiempo se percibe que el otro podría resolver insatisfacciones relacionadas con experiencias a temprana edad.

El síndrome de Wendy coloca a la mujer en la condición de neurosis disfrazada de amabilidad, hay una compulsión a satisfacer a la pareja, a los hijos y a personas relacionalmente cercanas, es un mecanismo mediante el cual se dejan a un lado las necesidades personales para dar satisfacción a las necesidades de terceros. La persona afectada persigue como satisfacción personal la satisfacción de las necesidades del compañero y de la prole.

Tratamiento para el síndrome de Wendy

El modo de ayudar a esos individuos en la resolución de su padecimiento es llevarlos al propio reconocimiento de que sus conductas no son las adecuadas, sobre esa base deben asumir responsabilidades propias alejándose de las que no les corresponden. La persona con el padecimiento termina siendo abusada por las personas que la rodean.

Expresar un NO significa dar un paso adelante en el camino a apropiarse sanamente de su propia vida mediante la elevación de la autoestima. Pero no siempre la persona está en capacidad de decir no, en estos casos puede pedir ayuda a un especialista y asistir a sesiones de psicoterapia. Sin embargo se requiere que el afectado sea consciente de lo que le pasa, saber cómo funciona su psiquis.

A través de la inteligencia emocional se implementan estrategias que permiten auto conocerse y gestionar adecuadamente las emociones que les han conducido a actuar de esa forma. Es un craso error entregarse a los demás sin valorarse a sí mismo. Una autovaloración positiva evita sentir la vida como vacía y llena de insatisfacciones y frustraciones. El individuo tiene que hacerse consciente de esas situaciones, explorarse y decidirse a vencerlas para desarrollar una vida mental sana.

La terapia

El síndrome de Wendy surge en aquella etapa de la vida en la cual la persona va construyendo los roles asociados a su identidad. De allí la importancia que los adultos transmiten a los niños por medio de las normas, por ejemplo: la niña que es orientada a servir la mesa pero el hermano duerme u holgazanea, también a través de los juegos, cuando los niños son excluidos de ciertos juegos por considerarlos solo de hembras. La educación orientada hacia la igualdad de género desde la infancia puede subsanar aquellos problemas.

En cuanto a la terapia, esta se arma con el fin de que haya desarrollo del autodominio personal, esto es, que no sientan temor a posibles rechazos o abandonos. Deben cambiar la idea irracional de que no serán valoradas si no se entregan de manera ciega al otro. Muy importante es que la persona tome conciencia de sus temores y qué los origina.

Repercusiones de pacientes con síndrome de Wendy

Ocurre con regularidad que la mujer abandona su papel de esposa y emerge la madre sobreprotectora, desde esa condición promueve sin querer un debilitamiento de la relación de pareja y a la vez impone un autoritarismo sobre los hijos que limita la aparición de la autonomía en ellos, con efectos atrofiantes en el plano psicológico con proyecciones negativas en el modo como van a enfrentarse a la vida. La mujer va formando hijos que se vuelven seres autoritarios que dictan las pautas de lo que se debe hacer en el hogar.

Por otro lado, ocurre que hay hombres que desde su rol de padres también sobreprotegen a los niños y adolescentes impidiendo que ellos tomen sus propias decisiones y asuman responsabilidades. Tales situaciones convierten a los hijos en manipuladores que abusan de la madre y condicionan el actuar de esta.

Una persona afectada por el síndrome recurrentemente siente temor de ser abandonada o rechazada. Al explorar a la paciente el terapeuta generalmente se encuentra que en la infancia la mujer fue marginada ya sea por la mamá, el papá o los hermanos, lo que la lleva a una lucha permanente en el plano emocional para integrarse a su medio familiar.

Cuando se casa reproduce su pasado y asume el papel de sus padres. Pero en un plano en el que se transforma en esclava del esposo a cambio de recibir afecto. Será un ser con débil personalidad, llena de temores y frustraciones al lado de otro ser que asume un rol dominante y maltratador.

Desarrollo del síndrome de Wendy

El síndrome se desarrolla igualmente en personas que por circunstancias de la vida han saltado algunas etapas de su vida a causa de disfunciones familiares. Es el caso de mujeres que en razón de su situación económica deja sus hijos al cuidado de la hermana mayor, esta suspenderá sus experiencias propias para asumir responsabilidades de adultos en el cuido de sus hermanos pequeños. Serán seres que habrán reprimido la etapa de la niñez y de la adolescencia para ser madres tempranas. Sus conductas hacia los hermanos menores serán de sobreprotección y resolutorias de problemas. Ejercen sin querer un dominio sobre ellos reduciendo su independencia y castrándolos para que no asuman sus propios roles.

La mujer que responde al síndrome de Wendy termina siendo una dependiente afectiva, no se siente bien en soledad ni es feliz y para lograrlo requiere la aprobación de terceras personas. No reconoce en sí misma metas definidas y suele identificarse con las metas y sueños de su cónyuge o hijos. En su interior la mujer se deprime, ve el mundo como un caos en el cual sola no sabe orientarse, carece de autonomía y cae en un aislamiento respecto a la sociedad lo que la desestabiliza emocionalmente.

Las personas tienden a estados de tristeza y sensación de soledad. No logran sentirse satisfechas a plenitud. Lo cual induce a situaciones donde se piensa que no podrán alcanzar metas ni tener derechos. Los sujetos falsean el modo de relacionarse con sus parejas al esforzarse a mantener una relación de sumisión. El entorno resulta nocivo y no favorece un cambio de actitud. En la condición del paciente la percepción de sus relaciones de pareja está vinculadas con la injusticia y falta de equidad. La mujer tiende a  abandonar su papel de esposa y se transforma en madre cuidadora de los hijos, pero sin darse cuenta que crea una relación de pareja débil. Tal actitud termina afectando la relación entre marido y mujer, en otro sentido, el exceso de protección se vuelve un efecto maltratante que conduce a  relaciones de imposición.

Cuadro clínico de los pacientes

Los terapeutas atienden casos de mujeres con esposos maltratadores, que no brindan cariño y son infieles, sin embargo no se quejan de todo ello, al contrario, aceptan tales situaciones para evitar molestarlos. No caen en cuenta que son mujeres manipuladas, solo reconocen su deber de cuidar y proteger al marido asumido casi como si fuera un hijo. Las personas terminan atrofiándose psicológicamente. Por otro lado, ese tipo de hombre no actúa en calidad de esposo, también habría que considerarlo como un ser desajustado. Porque lo que realmente corresponde a los adultos sanamente equilibrados es compartir sus vidas, construir metas en común, formar una familia, desarrollar solidaridad mutua y amarse.

Las personas aquejadas por el síndrome de Wendy deberían participar en un proceso de terapia psicológica para descubrirse a sí mismas, percatarse de sus conductas desviadas y enfermizas hasta llegar a las causas que originaron la enfermedad. Son personas que se auto justifican y requieren apoyo emocional del entorno familiar para cambiar.

Las relaciones dependientes en las que una persona inmadura necesita de otra persona para que resuelva sus problemas termina formando caracteres irresponsables. Dichas relaciones se construyen desde roles inadecuados donde la esposa deja de serlo para ocupar el puesto de madre para la pareja o madre excesivamente protectora en el caso de los hijos. En todo caso son relaciones insanas en las que toda la familia queda atrapada.

La personalidad Wendy orbitará alrededor de los deseos del otro en una búsqueda irrefrenable de reconocimiento y aceptación. Habrá un falseamiento de las relaciones bajo las máscaras de madre abnegada, sacrificada y resignada que dará todo lo que sea necesario para no incomodar o disgustar. La Wendy siempre hará lo necesario para mantener satisfechas a las otras personas, porque su concepto de sí misma es muy débil y pobre. Y su vida se debate entre la rabia y el odio, aunque siempre lo ocultará, ya que lo que mostrará será una falsa satisfacción y felicidad.

Recomendaciones

Las personas con el síndrome deberán aprender a relacionarse adecuadamente con su entorno, pareja e hijos. Tiene que abrirse a la posibilidad de adquirir autonomía, no involucrarse en la vida de los otros, no asumir roles familiares que no les compete, como sería el caso de los hijos mayores que asumen el rol de la madre o del padre ante el resto de  los hermanos, o en el caso de la esposa debe evitar asumir responsabilidades que son de estricta competencia de la pareja. El estado ideal es aquel en el que la pareja intercambie roles de modo equilibrado. Porque cuando traspasamos los límites y asumimos roles del otro para lograr reconocimiento encajamos en personalidades anómalas, desajustadas y enfermizas.

Referencias|

  • Síndrome de Wendy. Wikipedia. Consultado en febrero de 2019.
  • The Peter Pan and Wendy syndrome: a marital dynamic. NCBI. Consultado en febrero de 2019.