Síndrome de Proteus

Síndrome de Proteus
5 (100%) 1 vote[s]

Introducción

En la actualidad, se ha observado un incremento considerable de la población que padece lo que la ciencia ha establecido como enfermedades raras, alcanzando porcentajes que varían entre el 6 al 8 %. Una enfermedad rara es aquel tipo de padecimiento que afecta a un número determinado y limitado de la población total. Este número va a depender de la región; en el caso de Europa está representado por menos de 1 por cada 2.000 ciudadanos.

El síndrome de Proteus, está incluida dentro del grupo de enfermedades consideradas raras. Esta se caracteriza por ser una enfermedad congénita, que genera un crecimiento excesivo de la piel así como un desarrollo anormal de los huesos. Además, esta suele estar acompañada normalmente de tumores en la mitad superior del cuerpo. Es de hacer notar que, el nombre dado a este padecimiento hace alusión al dios griego Proteo, debido a la semejanza que existe entre la apariencia de los enfermos y la capacidad que tenía este dios de cambiar de forma.

Es necesario establecer la diferencia entre este síndrome y enfermedades como, la neurofibromatosis o enfermedad de Von Recklinghausen. Además hay que tener en cuenta que, el crecimiento es asimétrico, es decir, afecta a los lados derecho e izquierdo del cuerpo de manera diferente. Cuando se hace el diagnóstico, siempre se hace la incorporación de nueva técnicas que permitan establecer un diagnóstico certero sobre esta patología.

Historia del síndrome de Proteus

El síndrome de Proteus se ha destacado por una sintomatología similar a otras enfermedades. Al presentarse de esta manera, es probable que en el pasado se hayan presenciado otros casos asociados con esta y hayan pasado de forma desapercibida, por lo que no se encuentren registros de esta.

Este síndrome fue identificado por primera vez, por el Dr. Michael Cohen y el Dr. Hayden en el año 1979, pero no fue sino hasta el año 1983 cuando recibió la denominación en un artículo escrito por Wiedeman. Se basó en un caso de cuatro pacientes, todos niños, que presentaban malformaciones hamartomatosas congénitas.A pesar de haberse identificado esta extraña enfermedad, se ha considerado poco frecuente;en hasta la actualidad solo se han confirmado aproximadamente un total de 200 casos en todo el mundo. De estos, 119 sobreviven con los síntomas.

Entre los años 1985 y 1987 se clasificaron los síntomas del síndrome Proteus de acuerdo a su frecuencia en principales, frecuentes y ocasionales. Los científicos Costa y Clark fueron quienes presentaron durante un estudio, esta clasificación.

Posteriormente en el año 2013, Lindhurst y sus colaboradores publicaron un estudio, donde explicaron el origen de este padecimiento. Se identificó una mutación somática en mosaico.

Epidemiología

El síndrome de Proteus es una afección congénita que no se presenta con regularidad. Es esta la razón por la que es considerada como una enfermedad rara.  Hasta la actualidad se han diagnosticado alrededor de 500 casos del síndrome. Afecta por igual a individuos tanto del sexo femenino como del masculino, por lo que no se considera que haya mayor incidencia en alguno de los sexos.

Causa de esta patología

El síndrome de Proteus es causado por cambios o mutaciones que, se presentan a nivel del gen AKT1. Este tipo de mutaciones no son heredadas, sino que ocurren en una célula del embrión durante las primeras etapas de desarrollo antes del nacimiento. Una vez que ocurre la mutación, las siguientes células que continúan creciendo y dividiéndose, pudiéndose encontrar células mutadas y células normales; por lo que, las personas con este padecimiento tienen un gen AKT1 alterado el cual está presente solo en algunas de sus células; de aquí es que se establece una mutación en mosaico, que no es más que la mezcla de células con y sin mutación genética.

Este gen es el encargado de producir una proteína que participa en la regulación del crecimiento y división de las células, así como de la muerte de las mismas. Además, cuando el gen AKT1 esta alterado,la proteína generada es anormal; pero al mismo tiempo se encuentra activa. Esto es lo que conlleva a que se produzca un incremento del crecimiento celular. En este caso, las células continúan su proceso de división, pero estas no mueren; aun así, es algo que debe ocurrir en condiciones normales. Además, cuando se produce el aumento de la proliferación celular tanto en algunos tejidos como órganos, se genera el crecimiento anormal y el riesgo aumentado de desarrollar tumores.

Etiología

La causa de este padecimiento lo constituyen mutaciones a nivel del gen AKT1; sin embargo es importante conocer más específicamente que es lo que ocurre. La mutación del gen se presenta en dos componentes de la vía de señalización de la fosfatidilinositol 3-quinasa; como consecuencia, se produce síndrome tumoral hamartomatoso.

En la mayoría de los casos, este tipo de patología no es considerada de carácter hereditario, en pacientes que presentan la mutación de novoAKT1somática; en este sentido, no existe ningún riesgo de que algún familiar herede este patología. Pero cuando la mutación es de tipo PTEN, se trata de una mutación autosómica dominante, lo cual la hace hereditaria.

Descripción clínica del síndrome de Proteus

Los recién nacidos aparentan ser normales al nacer; sin embargo, la mayoría de los trastornos aparecen en un período que varía entre los 6 y los 18 meses de edad. Cuando empiezan a surgir los síntomas, lo primero que se presencia en un crecimiento excesivo y asimétrico de los tejidos de las manos y pies. El síntoma más común de los pacientes, es el crecimiento de dedos mucho más grandes de lo normal. Esto se acompaña de una hemihipertrofia de las extremidades.

También el esqueleto crece más de lo normal. Este síntoma se considera de mayor gravedad, ya que el proceso de endurecimiento de los huesos largos de las extremidades es irregular; lo mismo ocurre a nivel de las vértebras y el cráneo. Además, se desarrollan nevo de tejido conectivo; esto da a lugar a los hamartomas, cuyo aspecto se asemejan al tejido cerebral. Se desarrollan en distintas partes del cuerpo.

Durante los primeros meses de vida, se presencia la aparición de malformaciones de tipo vascular; de la misma manera, sucede con el desarrollo de los primeros nevus epidérmicos lineales. Las alteraciones adiposas se empiezan a desarrollar en los primeros años de vidas del paciente.

Otro de los síntomas lo constituyen las manifestaciones de tipo neurológico. El paciente presenta retardo a nivel intelectual, formación de coágulos en los senos venosos y lesiones intracraneales.En el caso de la piel, en las zonas donde se evidencia el crecimiento excesivo, su aspecto es corrugado; también se presencian manchas y verrugas. La persona tiene mayor probabilidad de padecer problemas cardíacos. Los huesos del cráneo se desarrollan blandos. En cuanto a la visión, padecen de estrabismo. Los genitales son anormales. Parte de esta sintomatología se presenta en el 20% de los casos.

Complicaciones generadas por el síndrome de Proteus

Este tipo de padecimientos por ser considerados como enfermedades raras, resulta difícil realizar su diagnóstico y por supuesto su tratamiento, razón por la cual se pueden generar un conjunto de complicaciones como: crecimiento asimétrico cerebral, trombosis venosa profunda, embolismo pulmonar y enfermedad pulmonar bullosa.

Diagnóstico del síndrome de Proteus

Al tratarse de una afección de tipo congénito, existen posibilidades de realizar un diagnóstico desde el vientre materno. Sin embargo, desde las primeras etapas de vida, fácilmente puede identificarse si una persona padece o no el síndrome.

Cuando se trata de diagnosticar esta patología, hay que tomar en cuenta que se basa fundamentalmente en un conjunto específico de criterios clínicos; se encuentran clasificados en tres categorías. Además de estas categorías existen tres características que debe cumplir el paciente para poder ser diagnosticado. Dentro de estas características tenemos:

Distribución en mosaico: Se refiere a la presencia de crecimiento excesivo en algunas partes del cuerpo, mientras que otras áreas resultan ilesas.

Ocurrencia esporádica: está asociada con la presencia de este síndrome en alguna persona de una familia, es decir, solo afecta a un miembro de la familia.

Curso progresivo: esta característica se asocia con el crecimiento excesivo, el cual provoca una alteración en la apariencia física de la persona. Afectando cada vez más partes del cuerpo.

Además de las características ya mencionadas, existe un conjunto de categorías que deben cotejarse junto con las características para establecer el diagnóstico. Las categorías son las siguientes:

  • Categoría A: se caracteriza por la presencia del síntoma conocido como: Nevus del tejido conjuntivo cerebriforme, los surcos y giros del cerebro resultan muchos más prominentes.
  • Categoría B: Dentro de esta categoría se ubican síntomas como: parches de piel causados por un elevado crecimiento de las células de la capa superficial de la piel. Algunas partes del cuerpo se desarrollan de manera desproporcionada y asimétrica.
  • Categoría C: en este grupo encontramos síntomas asociados a la gordura. Se evidencia la distribución anormal la grasa; esto conlleva a la formación de lipomas. También, los pacientes pueden cursar lipohipoplasia regional. Se desarrollan malformaciones vasculares, así como ciertos defectos a nivel de la cara.

Este padecimiento a menudo tiende a confundirse con otras enfermedades como: síndromes de Klippel-Trenaunay-Weber, enfermedad de Ollier, Maffucci, hemihipertrofia, CLOVE, neurofibromatosis tipo 1, macrodactilia, y otros trastornos PHTS, razón por la cual debe establecerse un diagnóstico de tipo diferencial.

En cuanto al diagnóstico prenatal, este no se debe realizar debido a que la mayoría de los casos de esta patología no son hereditarios. Además se puede incluir la realización de una radiografía con la finalidad de observar la presencia de anormalidades en los huesos.

Tratamiento para el síndrome de Proteus

Para decidir el tratamiento que se debe aplicar a las personas que padecen este síndrome, se debe contar con la intervención de especialistas de distintas áreas.Esto se debe a que cada paciente presenta diferentes necesidades de tipo médico. De tal manera, se formula un tratamiento individual para cada caso. Dentro del grupo de profesionales que, pueden tratar este padecimiento tenemos: genetistas, pediatras, dermatólogos entre otros.

Además el tratamiento en la mayoría de los casos es de tipo paliativo, ya que hasta el momento la enfermedad no es curable. En cuanto al tratamiento, que se debe aplicar, la primera opción la constituyen las cirugías, las cuales en la mayoría de los casos son empleadas con la finalidad de controlar la manera en que se desarrollan los huesos largos. Se centran en tres procedimientos: epifiostasis, epifisiodesis y la amputación; en este último caso, es exclusivo para diagnósticos de gravedad. Además se pueden realizar tratamientos ortopédicos, con la finalidad de retrasar o en muchos casos detener el crecimiento óseo lineal, además son utilizados para la corrección de deformidades esqueléticas, como la escoliosis.

Luego de las cirugías, se hace necesario el uso de la fisioterapia y de la terapia ocupacional, con la finalidad de devolverles a los pacientes su capacidad de desenvolvimiento cotidiano. En el caso de los pacientes que presentan trastornos de tipo cardiovascular, estos son tratados desde el punto de vista farmacológico. Es de hacer notar que, en muchas ocasiones se hace necesario el uso de aparatos ortopédicos o calzados diseñados a medida.

Siempre es recomendable la realización de cuidados de tipo dermatológico, dentro del que se incluye tratamiento para manejar el mal olor. Además es recomendable el apoyo psicosocial tanto para el paciente como para sus familiares.

Pronóstico

El pronóstico que existe sobre este padecimiento, varía de una persona a otra, así como dependiendo de la gravedad de las complicaciones. Recordemos en los casos en los que se trate de pacientes que presentan neoplasias, la esperanza de vida de estos se ve acortada. Las atenciones que se les ofrecen a los pacientes con esta patología, son a menudo con la finalidad de mejorar la calidad de vida del enfermo.

Es importante tener en cuenta que, a pesar de que los avances científicos en materia de salud han sido notable, aún no hay muchos avances con respecto a este síndrome, sin embargo en la actualidad existe mayor documentación que le permite a quien la padece, aprender a vivir con ella, logrando para sí y para los suyos un estilo de vida superior.

Referencias|

  • Proteus syndrome. Wikipedia. Consultado en febrero de 2019.
  • James, William; Berger, Timothy; Elston, Dirk (2005). Andrews’ Diseases of the Skin: Clinical Dermatology (10th ed.). Saunders. p. 554. ISBN 978-0-7216-2921-6.
  • Friedman, JM (11 January 2018). “Neurofibromatosis 1”. Neurofibromatosis 1. GeneReviews. University of Washington, Seattle.
  • Proteus Syndrome Foundation. PSF. Consultado en febrero de 2019.