Síndrome de Miller-Fisher

Introducción

El síndrome de Miller-Fisher, es un síndrome poco común pero conocido, que se caracteriza por formar parte de una variación estimada de un síndrome más conocido, y del que hablaremos más adelante. Este es una enfermedad que ataca de forma directa lo que el sistema nervioso, lo que se traduce en el desarrollo de síntomas que se asocian con la movilidad (parte motora) y con la coordinación de los músculos.

Lo anterior surge de forma común en la mayoría de los casos, en donde en algunas ocasiones no suele observarse a simple vista. Sin embargo, las molestias se encuentran siempre presentes en el cuerpo que está padeciendo la enfermedad. Además, en casos más fuertes, este síndrome es capaz de generar alteraciones en otros de los sistemas fisiológicos del cuerpo humano.

Como habíamos mencionado, esta enfermedad es la variación del trastorno de Guillain-Barré, por lo que se cataloga de forma directa como uno de los tipos que más surgen de esta enfermedad principal. Es decir, una persona puede estar padeciendo del síndrome de Guillain-Barré, en su tipo de Fisher-Miller. De forma más simple, este último es categorizado como un tipo del síndrome mencionado con anterioridad, contando con características únicas.

Síndrome de Miller-Fisher

¿Qué es el síndrome de Guillain-Barré?

Cuando nos referimos a este trastorno, estamos hablando de una enfermedad poco común que ataca a una pequeña porción de la población mundial, y que se caracteriza por surgir gracias a las consecuencias de una serie de infecciones que son capaces de atacar al organismo, y que al mismo tiempo generan que el sistema inmune se debilite en gran medida.

Cuando este sistema inmunitario se debilita, comienza a funcionar de forma equivocada, lo que al mismo tiempo se traduce en un ataque directo hacia los nervios. Cuando esta enfermedad ocurre, los síntomas comienzan siendo leves hasta que alcanzan niveles de incomodidad mayor.

Para comenzar, los síntomas iniciales de este trastorno, tienden a ser debilidad general y una sensación de hormigueo en las extremidades del cuerpo que van surgiendo de forma progresiva, por lo que comienza sintiéndose apenas en algunas ocasiones al día, hasta que la sensación se vuelve innegable y molesta.

Una vez que los síntomas comiencen a empeorar en un patrón de tiempo muy corto, el síndrome de Guillain-Barré puede acabar en la parálisis de todo el cuerpo. Cuando esta enfermedad comienza a empeorar, se requiere de la asistencia médica inmediata, con el fin de evitar consecuencias graves. En la mayoría de los casos, quienes sufren de este trastorno, deben recibir el tratamiento adecuado por medio de la hospitalización.

Sus causas se desconocen hoy en día, a pesar de que gracias a todas las investigaciones que han sido realizadas por los expertos, se ha llegado a vincular este proceso como las enfermedades infecciosas, similares a esas que ocurren a nivel respiratorio o bien, a nivel gastrointestinal. Sin embargo, hasta ahora no se han dado a conocer las causas exactas.

En el caso de la cura, hablamos de tratamientos que alivien los síntomas, pero no que eliminen la enfermedad de raíz, ya que hasta la fecha no se ha conseguido un tratamiento que no deje rastros de síndrome en el organismo. No obstante, a pesar de los síntomas que produce, la mayoría de las personas que padecen de esta enfermedad, han llegado a superar el problema y acaban recuperándose. Las secuelas son imposibles de evitar, pero puede llevarse una vida normal.

El pronóstico del síndrome de Miller-Fisher

Hasta ahora, siempre que se realice el tratamiento de forma adecuada, se pueden conseguir buenos pronósticos, especialmente si los medicamentos administrados son los correctos. De esta forma, los síntomas podrán desaparecer y no volver sino tan sólo de vez en cuando, con las secuelas.

Sin embargo, en muchas ocasiones no ocurre de esta forma, especialmente en aquellos casos en los cuales el tratamiento no se realiza en el momento adecuado y el sistema nervioso comienza a verse comprometido. Las secuelas que surgen cuando esto sucede, pueden ser molestas y dolorosas.

La incidencia de esta enfermedad se inclina directamente hacia los varones, y es que si bien afecta tanto a mujeres, como a hombres, en el caso de estos últimos el número de casos se duplica frente al de las mujeres. Además, si bien el síndrome es capaz de aparecer en cualquier momento pasados los treinta años, suele ser más común en personas que sobrepasen los cuarenta años de edad.

Síntomas del síndrome de Miller-Fisher

Antes de hablar de los síntomas de este síndrome, es importante establecer los síntomas del síndrome de Guillain-Barré, especialmente porque debe crear una línea divisoria entre ambas enfermedad. Si bien la primera es tan sólo una variación, o un tipo, de la segunda, sus síntomas pueden ser diferentes y contar con una serie de variaciones que vale la pena conocer.

Para comenzar, es importante recordar que el síndrome de Guillain-Barré, es una enfermedad autoinmune, lo que quiere decir que es el propio cuerpo el que fomenta su aparición, de allí parte la falta de información en cuanto a su causa principal. Cuando el sistema inmune comienza a fallar, esto causa que ataque sus células sanas, en este caso, aquellas que forman parte del sistema nervioso periférico.

Lo anterior se traduce en que la enfermedad comienza atacando todos los músculos de las extremidades, acabando por fomentar una parálisis total. Si llegado a este punto la enfermedad no se trata, puede causar la muerte del paciencia debido a las alteraciones que surgen en el sistema cardíaco y en el sistema respiratorio.

Es gracias a los síntomas de ambos síndromes, que los mismos son capaces de diferenciarse. Ahora bien, conozcamos cuáles son los síntomas del síndrome de Miller-Fisher.

En el caso de esta enfermedad en particular, los síntomas se caracterizan por ser tres en especial, los cuales nos permiten diferenciar esta variación, de cualquier otra. Dentro de estos síntomas, se encuentran la ataxia, la arreflexia y la oftalmoplejia. De forma común, cada uno de estos síntomas suele aparecer entre cinco y diez días después de haber contraído alguna infección viral que acabe generando el síndrome mencionado.

  • La oftalmoplejia

Cuando hablamos de oftalmoplejia, tal y como nos lo indica su nombre, estamos hablando de un síntoma que ataca de forma directa la zona de los ojos del afectado. En sí, lo que ocurre es que los músculos del globo ocular se paralizan, bien sea de forma permanente o de manera temporal.

  • La ataxia

En el caso de la ataxia, estamos hablando de una pérdida de coordinación motora, que se vuelve obvia en el caso de los ojos. Debido a esto, tanto la ataxia como la oftalmoplejia se vinculan frecuentemente como los dos primeros síntomas del síndrome de Miller-Fisher.

  • La arreflexia

Por otro lado, la arreflexia se define como la ausencia de los movimientos de reflejo, y tiende a surgir cuando los dos síntomas anteriores ya se encuentran aplicando en las zonas oculares desde hace algunas horas.

  • Otros síntomas

Los síntomas anteriores tienden a ser caracterizados por surgir de forma segura durante el síndrome de Miller-Fisher; sin embargo, esto no quiere decir que no existan otros que también puedan aparecer en algunos casos. Dentro de este ángulo, se encuentra la afectación que surge a nivel de los nervios craneales, lo que a su vez se ve asociado con los déficits en la conducción nerviosa. Esto ayuda a diferenciar, además, ambos síndromes antes mencionados.

Otros síntomas poco comunes, pero existentes, son alteraciones que se asocian con las lesiones que surgen gracias a los primeros síntomas destacados. En este apartado se encuentra la debilidad muscular que surge de forma general en el cuerpo en la persona afectada y algunos cuadros de déficit respiratorio que pueden ser permanentes o intermitentes.

Causas del síndrome de Miller-Fisher

Si bien hemos estado mencionando a lo largo de este artículo que este síndrome no cuenta con una causa principal, según los estudios que se han realizado hasta ahora, se vincula fuertemente esta enfermedad con procesos infecciosos que ocurren directamente por virus o bacterias.

Hasta la fecha, se estima que esta sea una de las causas principales de la enfermedad, más sin embargo, pueden existir otras a las cuales atribuirles algunos de los síntomas. Es decir, los síntomas comunes de esta enfermedad surgen gracias a la destrucción que ocurre a nivel de mielina en los nervios periféricas, de parte del sistema inmune, que es el principal que se ve afectado.

En sí, lo que ocurre es que al verse destruidas las vainas de mielina, la cual es una sustancia lípida que recubre los axones de un grupo de neuronas, esto impide que la transmisión correcta de los impulsos nerviosos, ocurra, lo que va disminuyendo su velocidad. Es decir, las funciones que lleva a cabo la mielina, se ven afectadas de forma directa por el sistema inmune que se auto-ataca.

Por otra parte, también se ha estado observando diversas alteraciones en lo que es el sistema nervioso central, específicamente en lo que es la médula espinal y el tronco del cerebro. Al ocurrir esto, se habla de la existencia de otras posibles causas que aún no se han descubierto, por lo que los estudios continúan en la búsqueda de la causa principal de esta enfermedad autoinmune.

Por último, para finalizar este apartado, hemos de mencionar que el anticuerpo inmunoglobulina antigangliósido GBQ1b, se ha estado encontrando en el organismo de la mayoría de las personas que han padecido de esta enfermedad, en donde el mismo se asocia con la oftalmoplejia.

Todos estos avances son capaces de fomentar la búsqueda masiva de una posible causa, por lo que no se ha desestimado el hecho de conseguirla de la mano de los mejores expertos en el caso.

Tratamiento del síndrome de Miller-Fisher

Como ya hemos dejado claro, el síndrome de Miller-Fisher no cuenta con una cura, pero sí con un tratamiento capaz de reducir los síntomas en gran medida, ofreciendo alivio al cuerpo que está llevando a cabo el proceso autoinmune. Tal y como ocurre con todas las variantes del síndrome de Guillain-Barré, en este caso se habla de dos procedimientos que deben llevarse a cabo de forma específica y sin errores, ya que al existir un proceso mal realizado, el tratamiento tiende a dejar de funcionar.

El primer procedimiento es la plasmaféresis, el cual es aquel que se caracteriza por eliminar anticuerpo de la sangre a través de un proceso de filtración. Luego, se procede a realizar el segundo procedimiento, siendo este la administración de inmunoglobulinas a través de una vía intravenosa.

En la mayoría de los casos, ambas técnicas se han caracterizado por ser eficaces ya que neutralizan los efectos de los anticuerpos patológicos, los cuales a su vez ayudan a reducir la inflamación que acaba generando daños en el sistema nervioso.

No obstante, no siempre es recomendable combinar ambos procedimientos ya que de forma separada tienen más probabilidades de éxito. Si se ha de recomendar uno de ellos, el de la administración de inmunoglobulinas cuenta con menos riesgos por lo que suele ser el más aconsejable de llevar a cabo. Sin embargo, tendrá que ser un médico especialista quien decida sobre la mejor opción para cada caso.

Una vez que se comience el tratamiento, los pacientes comienzan a recuperarse al cabo de dos semanas de tratamiento, mismas que pueden alargarse hasta el mes, dependiendo del daño existente en el organismo. Además, es importante que el tratamiento sea aplicado de forma temprana, de modo que los resultados se observan en el tiempo antes mencionado.

Si esto ocurre de forma correcta, al cabo de unos seis meses desde el tratamiento, los síntomas pueden reducirse hasta volverse inexistentes. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones se mantienen algunas secuelas y un porcentaje de 3% de riesgo de volver a aparecer, dependiendo de cómo responda el cuerpo al tratamiento aplicado.

La prevención del síndrome de Miller-Fisher es imposible de llevar a cabo, ya que se trata de una enfermedad autoinmune que aparece por razones difíciles de prever. Pese a ello, se recomienda atacar rápidamente cualquier tipo de infección que aparezca en el organismo.

Fuente| Wikipedia | U.S National Library | GBS-CIPD Foundation International |

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