Síndrome del cuello rojo o síndrome del hombre rojo

Síndrome del cuello rojo o síndrome del hombre rojo
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Introducción

Para nadie es un secreto que, la mayoría de los medicamentos, pueden provocar efectos negativos en las personas, desde leves alergias a problemas muy graves de salud, cabe destacar que esta es una de las razones por las cuales les aconsejan a las personas no automedicarse, además, es importante conocer más detalles sobre estos posibles efectos negativos o adversos, como el síndrome de cuello rojo.

Qué es el síndrome del cuello rojo u hombre rojo

Como puedo imaginar, el síndrome de cuello rojo, se trata de un efecto adverso de la administración de un tipo de medicamento, curiosamente, este síndrome es uno de los efectos adversos más conocidos de algunos fármacos, pero, una cantidad importante de personas, sigue sin conocer exactamente de qué se trata este síndrome, porque no solo basta con saber que se trata de un efecto adverso.

El síndrome del cuello rojo, mejor conocido como el síndrome del hombre rojo (SHR), como ya se mencionó, es un efecto adverso bastante común, y se trata de una hipersensibilidad asociada a la liberación de histamina, esta es una sustancia química secretada por algunas células que se encuentran involucradas en los procesos alérgicos.

Sindrome del cuello rojo o síndrome del hombre rojo

Este síndrome, es provocado por la administración rápida por vía intravenosa de un antibiótico llamado vancomicina, el cual, es utilizado para tratar infecciones causadas por bacterias gram positivas.

Las bacterias gram positivas, son bacterias que se tiñen de color azul oscuro o violeta por la tinción de Gram, y son uno de los principales grupos de bacterias.

Por supuesto, se debe mencionar que, la vancomicina, no es el único medicamento relacionado con la aparición de esta enfermedad, pero, según los especialistas, la administración inadecuada de este antibiótico, es la causa más común de la aparición del síndrome del cuello rojo.

Algunos de los otros antibióticos, aparte de la vancomicina, que pueden provocar el síndrome del cuello rojo, son los siguientes: teicoplanina, rifampicina, anfotericina B, ciprofloxacina.

Es importante aclarar que, cuando se habla de una administración inadecuada, se está haciendo referencia a cuando el médicamente se administra de una forma rápida, o cuando se utiliza una dilución incorrecta, aunque, este no es el único factor que influye en la aparición de este síndrome, ya que, también se debe tener en cuenta la idiosincrasia o la susceptibilidad del paciente a los componentes del medicamento.

Teniendo en cuenta que, la vancomicina es el antibiótico más común relacionado con la aparición de este síndrome, es importante conocer un poco más sobre este medicamento.

Tal y como ya se mencionó, la vancomicina es un antibiótico, este pertenece al grupo de los glucopéptidos, este medicamente tiene un efecto directo sobre la pared celular de las bacterias.

La vancomicina, fue aislada en el año 1956 del Streptomyces orientalis, y se introdujo por primera vez en la práctica clínica en el año 1958, con el fin de tratar infecciones causadas por estafilococos, en las que otros antibióticos no surtían efecto.

No fue hasta los años 70, cuando este antibiótico se comenzó a utilizar de forma más significativa en diferentes tratamientos, pero, curiosamente, en los años 80, fue que se pudo observar un aumento considerable en la prescripción del mismo, aparentemente, la causa de esto fue la aparición en los hospitales de cepas de Staphylococcus aureus, las cuales, eran resistentes a la meticilina.

Además, la vancomicina se administra por vía intravenosa, porque por vía oral la absorción es deficiente, y en el caso de la administración intramuscular, no se aconseja para nada, porque produce mucho dolor y necrosis.

Es importante destacar que, su administración es recomendada para casos de infecciones muy graves, las cuales han sido provocadas por bacterias específicas, como las gram positivas, y no solo eso, funciona como una excelente alternativa para aquellos pacientes que son alérgicos a la penicilina o, a antibióticos similares a está.

El síndrome del cuello rojo, provocado por la administración inadecuada de vancomicina, es muy común en adultos y niños, más sin embargo, los casos en lactantes y neonatos, son muy escasos.

Este síndrome, puede aparecer al inicio del tratamiento con la vancomicina, o bien, después de varios días usando este medicamento, generalmente, esto depende de la forma en que reaccione el paciente a la administración del medicamento, y no debe olvidar que, la velocidad de la infusión, y la concentración de la misma, son factores que también influyen en la aparición del síndrome.

Algunos especialistas, recomiendan un valor medio de 1 g de vancomicina por aproximadamente unos 60 minutos, además, aseguran que si se administra de esa forma, el riesgo de que se manifieste el síndrome del cuello rojo es de apenas el 5 %, mientras que, cuando la infusión se lleva a cabo de forma muy rápida, es decir, en menos de 10 minutos, el riesgo aumenta a un 90%, y si se realiza en aproximadamente 30 minutos, el riesgo de manifestar el síndrome es del 25%.

Existen algunos casos aislados, en los cuales, pacientes que presentaban una función renal deteriorada o algunas otras características especiales, cuando comenzaron a aparecer concentraciones detectables de la vancomicina en plasma, después de ser administrada por vía oral, corrían riesgo de sufrir el síndrome del cuello rojo.

No se puede dejar de mencionar que, a pesar de toda la información que se tiene sobre la relación de la vancomicina en la aparición de esta enfermedad, esta causa no está totalmente definida, algunas investigaciones, han encontrado que no existe una relación directa con la dosis del antibiótico, esto ha llevado a los expertos a pensar que se trata de una reacción idiosincrásica, donde anticuerpos específicos no actúan.

Algunas investigaciones relacionadas con el síndrome del cuello rojo, han mostrado algunas contradicciones con respecto al mecanismo desencadenante, estas han sugerido que la hipotensión provocada por la vancomicina, se puede deber a la vasodilatación periférica que es una consecuencia de la liberación de histamina, a una depresión inotrópica directa sobre el corazón, a una disfunción miocárdica secundaria, o a una liberación de histamina endógena en el miocardio.

También se conocen otras investigaciones, donde los resultados sobre la liberación de histamina provocada por la vancomicina son contradictorios.

Algunos autores, han observado algo muy interesante relacionado con la vancomicina, según estos autores, la vancomicina produce cambios mínimos en las concentraciones de histamina, es decir, esto pone en duda que la aparición del síndrome del cuello rojo, esté relacionado con la liberación de la histamina.

Los resultados de estos autores antes mencionados, se pudieron comprobar en un paciente que presentó el síndrome del cuello rojo, y después se le administró de nuevo la vancomicina, por supuesto, monitorizando las constantes clínicas y la concentración plasmática de histamina.

Otra hipótesis que manejan algunos expertos, se trata de que la hipotensión presentada, sea una consecuencia de un efecto vasodilatador periférico, el cual, es producido directamente por la vancomicina.

El tema de este síndrome es un poco complicado, por esta razón, las investigaciones relacionadas con este síndrome no han parado, porque en verdad, todavía existe mucha información por confirmar, y por supuesto, por conocer.

No se puede olvidar que, entre más información se posea de cualquier enfermedad, existen más posibilidades de encontrar un tratamiento apropiado para hacerle frente, y en algunos casos, se pueden encontrar formas de prevenirla.

Síntomas del síndrome del cuello rojo

Aunque todavía queda información por descubrir y confirmar, los posibles síntomas que puede presentar una persona con este síndrome son conocidos, y se han podido comprobar en diferentes casos de personas afectadas.

La principal característica del síndrome del cuello rojo, es la aparición de un rash cutáneo o erupción maculopapular de coloración rojiza, esta suele afectar mayor frecuencia la parte superior del cuello, así como también, la cara y las extremidades superiores, y afecta con menor frecuencia las extremidades inferiores.

Los nombres por los que he conocido este síndrome, es decir, el síndrome de cuello rojo, o síndrome del hombre rojo, se les fue otorgado por la principal característica del mismo.

Cabe destacar que, esa principal característica, no es el único síntoma que puede sufrir una persona afectada por este síndrome, los otros posibles síntomas que se pueden presentar, son los siguientes:

  • Parestesias. Esto significa que el paciente comienza a presentar una sensación de hormigueo o adormecimiento, generalmente por las partes afectadas.
  • Hipotensión. Esto significa que el paciente presenta una presión sanguínea por debajo de la normal. Cabe destacar que, si la hipotensión es muy grave, puede provocar mareos, y en algunos casos, vértigo.
  • Prurito. Este síntoma se refiere a que el paciente comenzara a sentir comezón, especialmente en la cara, el cuello y la espalda.
  • Taquicardia o bradicardia. Cuando se habla de taquicardia, se está haciendo referencia al aumento de la frecuencia cardiaca, y en el caso de la bradicardia, es la disminución de está frecuencia.
  • Disnea. Este síntoma se refiere a que el paciente puede presentar problemas para respirar.
  • Espasmos musculares. Este síntoma se refiere a una contracción sostenida e involuntaria de un músculo o de un grupo de músculos, el dolor de estos espasmos puede pasar de ser leve a muy intenso.
  • Fiebre. Este síntoma se refiere al aumento de la temperatura del cuerpo, por encima de los valores normales.

Por lo general, estos síntomas aparecen durante o después de la administración del medicamento. Los síntomas se suelen mantener por al menos de 20 minutos, después de haber interrumpido la administración del medicamento, también se debe mencionar que, es poco probable que un paciente presente todos los síntomas antes mencionados, generalmente, presenta es una combinación de ellos.

Para que se pueda entender mejor este síndrome, se presentara el caso de recién nacido con tan solo 37 semanas de edad gestacional, el cual, fue ingresado en la unidad de neonatología de un hospital ubicado en España, porque presentaba distrés respiratorio provocado por un síndrome de aspiración meconial, y necesitaba de asistencia respiratoria con ventilación mecánica a demanda intermitente.

Según los registros, este recién nacido, desde sus primeras horas de vida presentó neumotórax bilateral, problema que fue tratado con toracotomía bilateral y aspiración, pero, este procedimiento requirió sedación continua intravenosa con un analgésico opioide y una benzodiazepina, también relajantes musculares y antibióticos, específicamente, los antibióticos aplicados fueron ampicilina y gentamicina durante un periodo de diez días.

Al transcurrir 13 días de edad, y después de la extubación del paciente, este comenzó a presentar condensación en LSD y LSI, con febrícula, leucocitosis y elevación de la proteína C reactiva, por esta razón se realizaron unos exámenes, y en espera de los resultados de los cultivos, se dio inicio a un tratamiento empírico con cloxacilina y gentamicina, ya que, había sospecha de infección nosocomial.

Cómo el paciente no mostro ninguna mejoría clínica y analítica y, tras la aparición de una imagen quística de paredes engrosadas en LII, se tomó la decisión de iniciar un tratamiento conceftriaxona en dosis de 59,5 mg/kg por cada 12 horas, junto con vancomicina en dosis de 14 mg/kg por cada 12 horas, este tratamiento se administró por vía intravenosa.

El tratamiento se administró a una velocidad de 3 mg/min durante 20 minutos, aunque esta pauta del tratamiento se fue modificando en función de los niveles plasmáticos de vancomicina.

Para el día 16 del tratamiento, y coincidiendo con la administración rápida de vancomicina, en unos cinco minutos, comenzaron a aparecer de forma inmediata un cuadro clínico muy extraño, que incluía de palidez, frialdad de piel y cianosis, y no solo eso, el paciente presento taquicardia, taquipnea, además de edema en manos, pies y cara.

El paciente tenía en el momento del episodio, 51 días de edad y había recibido una dosis total acumulada de 2.000 mg de vancomicina, cabe destacar que su función renal era normal, y la creatinina plasmática se encontraba en 0,6 mg/dl.

Ante este episodio, se tomó la decisión de tratar el caso como una urgencia anafiláctica con adrenalina subcutánea y metilpredinsolona, después de tomar esta medida el cuadro presentado mejoro en unos 30 minutos.

Al pasar 1 día después del episodio, se llevaron a cabo unas pruebas térmicas para vancomicina y ceftriaxona, el resultado de estas pruebas fueron negativas. El tratamiento con vancomicina fue suspendido, y se comenzó a tratar al paciente con teicoplanina durante unos 14 días, y luego se le dio el alta hospitalaria.

Ya que se toma el caso de un recién nacido, es importante mencionar datos un poco más específicos, sobre la incidencia de este síndrome en pediatría, a pesar de que ya fue mencionado que eran casos muy poco comunes.

De un total de 650 niños que recibieron vancomicina, el síndrome del cuello rojo se manifestó en tan solo 11 de ellos, esto significa una incidencia del alrededor del 1,5%.De estos 11 casos, 2se manifestaron en niños menores de ocho meses.

La incidencia en niños menores de 1 año o neonatos todavía no ha sido estudiada, y por ahora, tan solo se conocen 2 artículos que describen esta reacción adversa en 3 lactantes.

Tratamiento del síndrome del cuello rojo

Si una persona necesita un tratamiento que requiera una infusión rápida de vancomicina, el médico tratante debería considerar usar un concomitante de antihistamínicos H1 o bien, corticoides, con el fin de intentar prevenir la aparición de este síndrome.

Si se necesita administrar vancomicina, en una persona que ya ha manifestado previamente el síndrome del cuello rojo, es necesario tener algunas precauciones especiales antes de administrar el medicamento, una de estas precauciones puede ser espaciar la infusión incluso hasta por 2 horas, así como también, aplicar un pre-tratamiento antihistamínico.

Es importante aclarar que, los antihistamínicos o los cortico esteroides, se tratan de antialérgicos, y en estos casos, se recomienda sean administrados por vía endovenosa.

En cualquiera de los casos antes mencionados, lo que se puede asegurar es la prevención de la hipotensión, más sin embargo, no existe ninguna garantía de que las precauciones tomadas, eviten que aparezca el síndrome del cuello rojo.

Referencias|

  1. Síndrome del cuello rojo. Wikipedia. Consultado en mayo de 2018.
  2. Red man syndrome. NCBI. Consultado en mayo de 2018.
  3. Vancomycin. Wikipedia. Consultado en mayo de 2018.

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